miércoles, 24 de septiembre de 2008

Lápiz del 12

Como estos días estoy aquí como podría estar allí y  no por ello sería distinto para mi desasosiego , las lecturas pasan sobre mí como agua en cristal. Sé que lo leído tiene su "intensidad" pero soy incapaz de hacerme eco. Aún así escribiré frases que me han llamado la atención.

No, no creo que la felicidad sea posible, sino tan sólo la tranquilidad (...) Me exaspera la más simple conversación con cualquiera, porque todo el mundo me parece idiota. Mi sentimiento de la justicia se halla en permanente sublevación.

Después de la cena no leo nada de nada salvo La Bruyère o Montaigne, para robustecerme con los clásicos; e ignoro hasta tal punto lo que sucede en el mundo, que hasta el jueves pasado no me enteré de la caída del ministerio; acontecimiento, por lo demás , que me importa un bledo.

No hago más que pensar en mis muertos en los ratos de ocio. Y ahora le diré una cosa muy pretenciosa: ¡Nadie me comprende! Pertenezco a otro mundo.

¡Qué mala cosa es la vida!, ¿verdad? Es una sopa llena de pelos flotando que , a pesar de ello, estamos obligados a comer.

¡Cuánto más pasan los años, más me siento lleno de un desprecio inexpresable por los burgueses, por no hablar de las burguesas!

Actualmente la estupidez humana me aplasta con tanta fuerza que tengo la impresión de ser una mosca cargando con el Himalaya. 

Gustave FLAUBERT, Razones y osadías.

No hay comentarios: