Hecho el aviso a navegantes, continúo...
Hay pocas cosas que me atraigan; sólo recuerdo dos: la música y los libros.
En los libros busco aquellos autores o historias de perdedores, libros de iniciación, no busco que me cuenten una historia, busco reflexiones, aforismos, en definitiva, soluciones. Soy absolutamente influenciable por personajes o sus autores y como veleta ondeo según caminen ellos. Si un personaje quiere estudiar latín y los clásicos; pues yo también. Me parece razonable haber llegado a esa conclusión de estudiar eso y me lo aplico a mí mismo. Nunca lo llevaré a cabo y me sentiré frustrado por ello y me creeré menos inteligente. Nunca lo llevaré a cabo porque estoy muy pendiente del tiempo y nunca tengo el suficiente para hacer todo aquello que quiero hacer. Me angustia y lo abandono. Además, para retroalimentar esta doble personalidad con los personajes literarios tengo que seguir leyendo y para ello necesito tiempo.
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