Siempre me han dado miedo los trastornados psiquiátricos: aquellos que han estado ingresados en centros. Ese deambular sin rumbo fijo en un reducto mínimo de espacio
( todos vagamos sin rumbo), fumando hasta la extenuación, sin nada congruente en la cabeza que los demás entiendan. Es un miedo infantil, pero real. Miedo a que se pegue: sería fácilmente contagiable en mi caso.
Puedo entender ese estado en el que uno se ve inmerso; donde no hay salida; donde un estado te lleva irremediablemente a uno peor y no hay nada ni nadie que te pueda ayudar. Sólo tú mismo; pero eres el único y más peligroso enemigo. No hay teorías, prácticas, nada... Sólo ese no se sabe qué que te corroe como ácido, como seconal sódico; muerte lenta.
¿Cómo llega uno a tener la necesidad de ser un suicida ? Porque estás jodido hasta el tuétano y todo carece de sentido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario